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Información útil.

Javier E. Bello
Socio del laboratorio Verctor Argentina (Area técnica y producto)

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Diez claves para ofrecer con éxito tratamientos antirreflejos en el mostrador

1- Detectar las verdaderas necesidades y le target del consumidor para proponer el tratamiento indicado.
Hoy en día el óptico profesional cuenta con un abanico de productos casi ilimitado al momento de ofrecer lentes oftálmicas en todas sus variedades de materiales, índicis de refracción, tratamientos y sus posibles combinaciones.

2- Capacitarse.
El profesional debe estar capacitado y actualizado sobre todos los productos, avances, novedades, y data técnica, respecto de las opciones de tratamiento oftálmicos que ofrecen en su local.

3- Obviar las lentas “blancas” (si antirreflejo) al momento de plantearle alternativa al cliente.
El hecho de entregar una lente con el adicional de un tratamiento no sólo es relevante por el valor agregado ($$$) sino también por la posibilidad de diferenciarse de la competencia, especialmente por la venta callejera y/o por fuera de las ópticas.

4- No ofrecer tratamientos baratos o de baja calidad.
Así evitaremos tener que resolver la queja del consumidor y, lo más importante, no lo desalentaremos – por el resto de su vida – a optar por un tratamiento antirreflejo.

5- Informar claramente, sin complicarnos con información difusa y/o extremadamente técnica sobre las cualidades fundamentales de un buen proceso antirreflejo que serán luego comprobadas por el consumidor.

6- Argumentar nuestra sugerencia: como bien explica su nombre, el proceso antirreflejo mejora el confort visual, ofreciendo una visión confortable en cualquier situación del día y de noche, reduciendo los reflejos molestos o encandilamiento en un 50%. Por el contrario, las lentes sin tratamiento favorecen la fatiga visual y la pérdida de estética.

7- Simplificar las recomendaciones para el cuidado y limpieza de las gafas. No se complique ni complique a su cliente con productos de limpieza cuasi perfectos en los cuales, en la mayoría de los casos, desconocemos su fórmula de fabricación. Recuerde: lo más sencillo y adecuado con un proceso de antirreflejo de primera calidad es lavar las lentes con agua corriente y jabón o detergente. Luego secar con un paño de algodón suave. Y nunca limpiar las lentes en seco.

8- Enfatizar, a la vez, sobre la resistencia de las rayas que otorga el antirreflejo.
La superficie de una lente con abrasiones estorba la visión provocando pérdida de confort visual y obligando a renovar la lente antes de tiempo.

9- Remarcar que una lente sucia y engrasada causa difusión de la luz y torna borrosa la visión.
La tecnología y los excelentes procesos de fabricación disponibles hacen que las lentes con antirreflejo tengan una mejor performance hidrofóbica y una eficiente resistencia antiestática, dando como resultado menos suciedad y menos polvo sobre la superficie. Sintetizando: menos necesidad de limpieza implica menor riesgo al rayado.

10- La lente debe ser transparente.
PLUS: la calidad de la laca y la limpieza de la lente son fundamentales para obtener un resultado garantizado en el uso.